La píldora anticonceptiva: riesgos catastróficos… #cancer #infarto (A. Moritz)

La píldora anticonceptiva: riesgos catastróficos…
Tan sólo en Estados Unidos toman la píldora anticonceptiva alrededor de 15 millonesde mujeres. Esta píldora parece ser el método más fácil para evitar un embarazo no deseado, pero también es uno de los más peligrosos. Aunque los métodos anticonceptivos
naturales tienen por lo menos la misma eficacia y son gratuitos o no
cuestan más que una fracción del precio de la píldora, rara vez se les da publicidad.
Pese a las advertencias de un número creciente de representantes de la autoridad sanitaria en torno a los fuertes efectos secundarios del medicamento, sigue considerándose el método anticonceptivo «mejor y más seguro».
Las mujeres que toman continuamente píldoras anticonceptivas tienen más probabilidades de sufrir problemas circulatorios, tumores hepáticos, dolores de cabeza, depresión y cáncer que las que no las usan. El riesgo aumenta con la edad. Las mujeres que toman la píldora entre los 30 y los 40 años de edad corren un riesgo
tres veces mayor de fallecer de un infarto de miocardio que las mujeres del mismo grupo de edad que no la toman. Las mujeres de más de 40 años de edad que siguen tomando la píldora anticonceptiva corren un riesgo seis veces mayor de sufrir                 hipertensión arterial, un riesgo cuatro veces mayor de sufrir un derrame cerebral y un riesgo cinco veces mayor de sufrir trombosis y embolia, una afección causada por la formación de un coágulo que se aloja en una arteria cercana al corazón y que bloquea el paso de la sangre. El riesgo de sufrir trombosis es más alto en las mujeres
que toman la píldora durante poco tiempo.
En agosto de 1996, la prensa se explayó con la alarmante noticia de que la píldora es como una «bomba de relojería» por causar cáncer de mama. Un estudio de cuatro años de duración sobre la píldora, realizado por el Fondo Imperial de Investigación del Cáncer de Oxford, en Inglaterra, volvió a analizar las pruebas epidemiológicas relativas a la píldora en más de 150.000 mujeres. Los resultados
revelaron que todas las usuarias se enfrentan a un mayor riesgo de contraer cáncer de mama, incluso diez años después de dejar de tomarla.
Según el estudio, publicado en 1996 en The Lancet, las mujeres que habían tomado la píldora se enfrentaban a un riesgo un 25 % mayor de sufrir cáncer de mama y que este riesgo era todavía un 16 % superior después de cinco años de suspender la medicación. Otro estudio de gran alcance realizado por el Instituto del Cáncer
de los Países Bajos, igualmente publicado en Vie Lancet, demostró que las mujeres jóvenes que habían empezado a tomar la píldora antes de cumplir los veinte años de edad tenían tres veces y media más probabilidades de sufrir cáncer de mama. Entre las mujeres de más de 36 años que habían tomado la píldora durante cuatro años
como mínimo, el riesgo de desarrollar cáncer de mama era un 40 % mayor. Lo que resulta muy preocupante es que el 97 % de las mujeres de menos de 36 años que habían tenido cáncer de mama habían tomado la píldora anticonceptiva en algún momento de su vida, incluso durante poco tiempo. Esto plantea muchas preguntas,
como ésta: «¿Se puede atribuir la epidemia de cáncer de mama al hecho de que una parte notable de la población femenina hubiera tomado la píldora?».
Klim McPherson, sin duda el epidemiólogo británico más  experimentado en relación con la terapia hormonal sustituriva y los efectos de la píldora anticonceptiva, calcula que hasta una de cada cuatro mujeres que han tomado la píldora durante mucho tiempo y que empezaron a hacerlo a una edad temprana acabarán teniendo
cáncer de mama. Casi cada dos meses se dan a conocer nuevos estudios. Otro importante estudio sobre la píldora, que concluyó en septiembre de 1996, reveló que las mujeres que habían tomado la píldora en algún momento de su vida tienen un 60 % más probabilidades de sufrir un cáncer cervical o del cuello uterino.35 El argumento médico utilizado repetidamente de que el riesgo de sufrir cáncer de mama por culpa de la píldora se compensa con creces por sus ventajas en la protección de las mujeres contra el cáncer endometrial y cervical ha dejado de ser válido. En cualquier caso, arriesgar un tipo de cáncer mortal para prevenir otro tipo de cáncer
mortal es un método sumamente dudoso. Puesto que la píldora provoca cáncer de mama y otras enfermedades, es peligrosa y no debería venderse a mujeres que no lo sepan.
El dispositivo intrauterino (DIU) tampoco es un método  anticonceptivo seguro y se ha relacionado con una serie de efectos secundarios adversos. Un informe de 1974 publicado en The Lancet demostró que las mujeres que llevan un DIU y a pesar de todo se quedan embarazadas tienen un 50 % más de probabilidades de abortar frente al 17 % de abortos que se producen entre mujeres que usan cualquier otro método anticonceptivo. La enfermedad inflamatoria pélvica también es común entre las usuarias. Otros problemas descritos son calambres, dolores de espalda, riesgo
de embarazo ectópico, perforación del útero, mayor incidencia de infertilidad tubárica, erupciones cutáneas y mayor susceptibilidad de sufrir una infección.
Si se considera que un posible embarazo, que no constituye una enfermedad grave, es menos malo que el riesgo de perder la vida debido a un cáncer de mama o de cuello del útero, un derrame cerebral o una trombosis, lo mejor es que no tomar la pildora ni utilizar ningún otro método anticonceptivo sumamente invasivo
como la inyección de hormonas y el DIU. Personalmente, recomiendo el control mental de la natalidad, que es el método más antiguo y preferible para evitar los embarazos no deseados. Es muy eficaz, no cuesta dinero y carece de efectos secundarios.
Este método se puede aprender en pocos minutos leyendo el libro Mental Birth Control (Control de natalidad mental), de Mildred Jackson. Existen otros enfoques para enseñar a practicar el control mental de la natalidad, como el autohipnotismo
(cinta) de Barrie Konicov. (Basta realizar una búsqueda en Google.)
Otros métodos incluyen las «pruebas de fertilidad», que permiten determinar los días del mes en que una mujer es fértil. Todo lo que se necesita es una gota de su saliva. «Persona» es otro método anticonceptivo nuevo. Mediante una simple prueba de orina, un pequeño dispositivo electrónico informa a la mujer de los días
en que corre el riesgo de quedarse embarazada. Este método tiene una fiabilidad del 93 al 95 % si se emplea conforme a las instrucciones, por lo que es tan seguro como el preservativo. Se encuentra en muchas tiendas de cosmética. En todo caso,
el condón también es una opción válida.
Hay que tener cuidado con la nueva píldora de control de la natalidad: Lybrel ha lanzado hace poco la nueva píldora anticonceptiva de Wyeth Pharmaceuticals que elimina los periodos de la mujer. Las mujeres que toman esta píldora no tienen
la regla, a diferencia de las que utilizan los anticonceptivos orales tradicionales, que incluyen una semana de píldoras placebo al final del ciclo para permitir la menstruación. Dado que el medicamento sólo se ha ensayado durante un año (me pregunto por qué), no hay manera de saber cuáles serán sus efectos secundarios.
Teniendo en cuenta los graves efectos secundarios que se derivan del uso de los anticonceptivos orales tradicionales, lo más probable es que el nuevo producto cause los mismos daños que los antiguos, si no más.
Las mujeres que tienen la regla se despojan del grueso  recubrimiento del útero que se acumula durante el ciclo. Aunque las que tomen la nueva píldora tal vez no generen un recubrimiento tan grueso, el hecho de no eliminarlo puede provocar afecciones uterinas. Además, con la menstruación se eliminan de modo natural los
excedentes de hierro y proteína de la sangre, lo que evita en gran medida el riesgo de sufrir cáncer o una enfermedad cardiovascular. Las mujeres que no menstrúan tienen, por tanto, más probabilidades de sufrir una grave enfermedad en el futuro.
Como siempre, un beneficio inmediato puede convertirse en una pérdida a largo plazo. La capacidad para alterar de un modo tan drástico el funcionamiento natural del organismo no refleja un avance científico, sino una falta de criterio y una miopía que confundirá una vez más a millones de personas y las hundirá en un
pozo de enfermedad y sufrimiento. Para Wyeth Pharmaceuticals generará un beneficio de 250 millones de dólares el primer año y mucho más en el futuro.

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