Por qué no es creíble el esguince de Cristina | Tribuna de Periodistas

En alguna oportunidad aseguró que se había tropezado con las escaleras del Tango 01 cuando se trasladaba a Río Gallegos; luego aseguró que se tropezó con uno de los juguetes de su nieto Néstor Iván; ahora jura que tuvo un esguince en su tobillo.

¿Qué le pasa realmente a Cristina Kirchner? ¿Por qué miente tanto respecto a su salud? ¿Por qué esconde los estudios que se viene haciendo últimamente, principalmente en el hospital de la Fundación Favaloro?

La presidenta no dice la verdad, y desconfía incluso de su propio entorno médico. Por ello, decidió “renunciar” hace algunas semanas al profesional que la atendía, Luis Buonomo, de quien sospechaba ciertas filtraciones a la prensa.

Lo único que se conoce con precisión es que la jefa de Estado tuvo un hematoma subdural crónico durante 2013, de lo cual no se dieron mayores detalles durante el último año.

Ahora, en ese contexto, se quiere hacer creer a la ciudadanía que Cristina tuvo un esguince y que por ello viaja a Buenos Aires. ¿La excusa? No funcionaría el tomógrafo del hospital de Río Gallegos.

La excusa es poco creíble: cualquier principiante de medicina sabe que una simple radiografía puede detectar ese tipo de lesión. No hacen falta tomografías ni resonancias magnéticas.

Por otro lado, existen clínicas que bien podrían haber atendido a la presidenta, como Medisur, en el corazón de Río Gallegos. ¿Por qué no se atendió allí?

Siempre es sospechosa la información oficial referida a la salud de la jefa de Estado, pero en este caso se ha llegado a un extremo que poco usual. Nadie cree en el diagnóstico de la mandataria, tal cual puede verse en este mismo momento en las redes sociales.

Lo paradoja final se dio el pasado 15 de noviembre cuando la propia Cristina reveló desde su cuenta de Twitter los detalles de un nuevo centro de salud que se impulsa en Santa Cruz: “Río Gallegos: El nuevo Centro de Rehabilitación Integral y Geriatría atenderá trastornos de traumatología general, lesiones medulares …”.

Ironías del destino.

 

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