El horno #microondas: la #muerte por calor (A. Moritz)

¿Se ha preguntado alguna vez el lector cómo pueden afectar las microondas al agua, a los alimentos y al cuerpo? Unos investigadores rusos observaron en prácticamente todos los alimentos preparados con microondas una disminución del valor nutricional, la formación de compuestos cancerígenos y la presencia de productos radiolíticos dañinos para el cerebro. Comer alimentos preparados en un horno microondas puede causar también pérdida de memoria y de concentración, inestabilidad emocional y disminución de la inteligencia, según esa investigación. Los científicos
rusos también observaron una reducción del valor nutritivo – o una atenuación de su «campo de energía vital»- en el 90 % de todos los alimentos preparados con microondas.
Además, las vitaminas С y E y del complejo B, asociadas a la reducción del estrés y la prevención del cáncer y la enfermedad cardiovascular, así como los minerales esenciales necesarios para el funcionamiento óptimo del cerebro y el cuerpo, quedan inutilizadas por efecto de las microondas, aunque el tiempo de cocción sea breve. Los alimentos cocinados con microondas tienen un valor nutritivo equivalente al cartón. Si no se quiere sufrir deficiencias nutricionales, lo mejor que se puede hacer es sacar ese electrodoméstico de la cocina. Se ha descubierto que la
radiación se acumula en el mobiliario de la cocina, que de este modo se convierte, a su vez, en una fuente constante de radiación.
El uso de microondas para cocinar alimentos provoca trastornos linfáticos e incapacita al organismo para protegerse de determinados cánceres. Los investigadores hallaron mayores niveles de formación de células cancerosas en la sangre de los individuos que tomaban alimentos cocinados con microondas. Los científicos rusos detectaron, asimismo, mayores tasas de cáncer de estómago e intestinal, así como trastornos digestivos y de la secreción, además de un mayor porcentaje de tumores celulares, incluido el sarcoma. Las microondas eliminan los enlaces moleculares que hacen que los alimentos «alimenten». Los hornos microondas generan ondas de alta frecuencia que llevan a ebullición la humedad contenida en los alimentos dentro de sus envases, agitando ¡as moléculas de agua con una frecuencia de más de mil millones de veces por segundo. La fuerte fricción generada rompe las moléculas de los alimentos y reestructura su composición química, formando nuevas configuraciones extrañas que el cuerpo humano no puede reconocer como alimento. Al destruirse las estructuras moleculares de los alimentos, el cuerpo no tiene más remedio que convertirlos en residuos, pero no en residuos inocuos, sino en «residuos nucleares». Otros efectos secundarios de las microondas, además de inutilizar los alimentos y transformarlos en desechos, son:

• Hipertensión arterial
• Migraña
• Vértigo
• Dolor de estómago
• Ansiedad
• Pérdida del cabello
• Apendiciris
• Cataratas
• Trastornos reproductivos
• Agotamiento adrenal
• Cardiopatia
• Pérdida de memoria
• Déficit de atención
• Mal humor
• Depresión
• Pensamientos inconexos
• Trastornos del sueño
• Daños cerebrales
Ingerir alimentos dañados por las microondas puede provocar una importante respuesta de estrés en el cuerpo y alterar la química de la sangre. AI ingerir verduras de cultivo ecológico destruidas por las microondas, se aumenta el nivel de colesterol. De acuerdo con el científico suizo Hertel, «los niveles de colesterol dependen menos del contenido de colesterol en los alimentos que de los factores de estrés». El gobierno ruso prohibió los hornos microondas durante más de 50 años, aunque recientemente han aparecido de nuevo en el mercado ruso (por motivos «económicos »). Los hornos microondas ocupan actualmente el lugar principal en nueve de cada diez cocinas domésticas de Estados Unidos, y los fabricantes norteamericanos y chinos esperan que lo mismo ocurra en Rusia.
En un informe para el documento de investigación forense de AREC Research, William P. Kopp declara ahora que “los efectos de los subproductos ocasionados por los alimentos cocinados con microondas son prolongados y permanentes en el organismo humano. Los minerales, las vitaminas y los nutrientes de los alimentos cocinados con microondas se reducen y alteran hasta el punto de que el cuerpo humano no saca provecho alguno o, en todo caso, absorbe unos compuestos alterados que no pueden descomponerse».
En un experimento clásico se dio a 2.000 gatos alimentos y agua previamente introducidos en un horno microondas durante apenas un minuto. Los alimentos seleccionados eran los más nutritivos y naturales del mercado. Al cabo de seis semanas, todos los gatos murieron misteriosamente. Al investigar el sorprendente resultado del ensayo, se descubrió que, a pesar de que los gatos aparentaran estar bien alimentados, las células de su cuerpo carecían prácticamente de cualquier traza de componentes nutritivos. Los gatos murieron literalmente de hambre, a pesar
del contenido nutritivo de los alimentos que recibieron. Las microondas habían convertido sus alimentos en un veneno mortal. A la vista de la epidemia de enfermedades que se extiende por Esrados Unidos y los demás países en que el uso de microondas para cocinar está muy extendido, tal vez deberíamos seguir el ejemplo de algunos países en los que los métodos de cocción sanos siguen siendo la norma, como en Rusia, Grecia, Italia y Francia, así como en la mayoría de los países en vías de desarrollo.

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