Los beneficios del #sol: A más rayos ultravioletas , menos #cáncer (Andreas Moritz)

Aun cuando la penetración de los rayos U V hasta la superficie terrestre hubiera aumentado
un 1 % anual (lo cual no es el caso), ese ligero aumento habría sido cientos
o incluso miles de veces menor que la variación normal que experimentan las
personas a causa de las diferencias geográficas.
Supongamos que una persona se traslada desde un lugar cercano a cualquiera de
los dos polos, por ejemplo, Islandia o Finlandia, a otro próximo al ecuador, como
Kenia o Uganda, en el este de Africa. Cuando llegue al ecuador, la exposición de su
organismo a los rayos UV habrá aumentado nada menos que un 5.000 %. Si está
viviendo en Inglaterra y decide mudarse al norte de Australia, la exposición se incrementará
un 600 % . Según los cálculos, cada 10 km que una persona se acerca al
ecuador, la exposición solar se incrementa un 1 %.
En la actualidad, millones de personas de todo el mundo viajan de zonas de baja
radiación solar a zonas de alta exposición, cercanas al ecuador. Miles de turistas viajan
a lugares situados a altitudes mucho mayores que los lugares donde residen. Por
cada treinta metros que ganan en altitud se produce un incremento palpable de la
exposición a los rayos UV, pero ello no impide que la gente escale montañas o viva
en países como Suiza, o a altitudes mucho mayores, como en la cadena montañosa
del Himalaya. Según la teoría que vincula la radiación U V al cáncer, la mayoría de
los habitantes de Kenia. del Tíbet o de Suiza deberían sufrir cáncer de piel. Pero
no ocurre esto. Más bien, lo que ocurre es que las personas que viven en grandes
altitudes o cerca del ecuador, donde las radiaciones de UV están más concentradas,
desconocen prácticamente cualquier clase de cáncer, no sólo el cáncer de piel. Ello
demuestra que la radiación UV no provoca cáncer y que incluso puede prevenirlo.
El cuerpo humano tiene una extraordinaria capacidad para adaptarse a todo
tipo de cambios medioambientales. Está dotado de mecanismos que se autorregulan
perfectamente para protegerse de los elementos naturales. Nadar demasiado
tiempo en el mar o en un lago puede ocasionar una importante inflamación cutánea,
escalofríos y problemas circulatorios. Nuestro cuerpo nos hace saber cuándo
es el momento de salir del agua. Estar demasiado cerca del fuego nos acalora y hace
que nos alejemos de él. La lluvia es natural, pero permanecer demasiado tiempo
bajo la lluvia puede agotar nuestro sistema inmunológico y hacernos más susceptibles
a sufrir un resfriado. Comer nos ayuda a vivir, pero atiborrarnos nos conduce a
la obesidad, la diabetes, los ataques de corazón y el cáncer. Dormir nos «recarga las
baterías» y revitaliza nuestro cuerpo y nuestra mente, aunque hacerlo en exceso nos
hace sentir aletargados, deprimidos y enfermos. Del mismo modo, la luz solar tiene
propiedades curativas a menos que la usemos para quemarnos agujeros en la piel.
¿Podrían algunos de esos elementos o procedimientos naturales causarnos daño a
menos que abusáramos de ellos?
;No sería más razonable pensar que el gusto por las cosas artificiales, como la
comida basura, los estimulantes, el alcohol, los fármacos, las intervenciones quirúrgicas
(a menos que sean por una urgencia), así como la contaminación, dormir mal,
los malos hábitos alimenticios, el estrés, la codicia de poder y de dinero y la falta
de contacto con la naturaleza son probablemente la causa de enfermedades como
el cáncer de piel y las cataratas, y no los fenómenos naturales que han asegurado el
crecimiento continuado y la evolución en el planeta a lo largo de los tiempos?
Es muy alentador ver que los nuevos tratamientos a base de luz están siendo
reconocidos cada vez más como adelantos muy importantes para acabar con el
cáncer y otras muchas enfermedades. La administración de medicamentos y alimentos
de Estados Unidos (FDA) aprobó recientemente la «terapia lumínica» para
tratar casos avanzados de cáncer esofágico y casos incipientes de cáncer de pulmón,
con menos riesgo que con los que se basan en cirugía y quimioterapia. Aunque
hace más de cien años que se sabe que la luz puede matar las células enfermas,
tan sólo después de los numerosos y convincentes estudios científicos realizados
ha existido de pronto un renovado interés por la terapia lumínica o fototerapia.
Se han producido éxitos esperanzadores en el cáncer de vejiga, la endoinetriosis
causante de la infertilidad, el cáncer avanzado de pulmón y el de esófago, el cáncer
de piel, las enfermedades que producen ceguera, la psoriasis y los trastornos
autoinmunes. Según un estudio, la fototerapia acabó con un 79 % de los casos incipientes
de cáncer de pulmón. La exposición regular a la luz solar parece ser una
de las mejores medidas que se pueden adoptar para prevenir el cáncer, incluido el
cáncer de piel

Anuncios